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viernes, 7 de septiembre de 2018

Jesús escuchaba historias en la sinagoga. El rabino les contaba estas historias, igual que nosotros en nuestro rincón que ya está preparado para ello


viernes, 2 de febrero de 2018

LA CASITA SOBRE LA ROCA

En infantil cinco años hemos visto y escuchado la historia de "la Casita sobre la Roca" con la película del grupo Valiván

https://youtu.be/4UtyrgFTsl8

 Y después la hemos trabajado en papel y oralmente. La reflexión y comprensión que han hecho los niños ha sido maravillosa.

martes, 24 de octubre de 2017

JONÁS Y LA BALLENA

Cómo les ha gustado a los alumnos de cuatro años esta historia tan fascinante. El hecho de que la ballena salvase a Jonás les ha encantado, y han rellenado sus ballenas con mucho colorido.



Después de contar la historia con unas preciosas ilustraciones, contar la historia ellos mismos y colorear estas ballenas, hemos visto esta pequeña película de la colección de "La Biblia animada" de Jonás y la ballena.

martes, 17 de octubre de 2017

LEEMOS HISTORIAS DE LA BIBLIA

En infantil nos gusta mucho sentarnos a ver cuentos e historias bíblicas. Disfrutamos mucho con todo ello y nos las contamos unos a otros.

domingo, 8 de octubre de 2017

LA LLUVIA

Esperando la lluvia que nos hace falta, hemos preparado este trabajo en clase de cuatro años en el que hemos utilizado gomets azules y algodón para hacer nubes y gotas después de contar el cuento de las gotitas. Hemos hablado de la lluvia y el otoño como regalo de Dios.


martes, 26 de septiembre de 2017

TE HE HECHO A TI

En sexto hemos empezado con una "fábula" del libro El canto del pájaro de Anthony de Mello, un sacerdote jesuita que escribía libros sobre espiritualidad utilizando textos de diferentes tradiciones y religiones además de la judeocristiana.

En este caso, la fábula viene de la cultura árabe y nos cuenta la historia de El zorro mutilado:


Fábula del místico árabe Sa´di:
Un hombre que pasaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca.
El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro. Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios, y se dijo a sí mismo: "Voy también yo a quedarme en un rincón confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito".
Así lo hizo durante muchos días, pero no sucedió nada y el pobre hombre ya estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una voz que le decía: "Oh, tú que te hayas en la senda del error, abre tus ojos a la verdad, sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado".
Por la calle vi a una niña aterida y tiritando de frío dentro de su ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios: "¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?".
Durante un rato Dios guardó silencio, pero aquella noche, de improviso, me respondió: "Ciertamente que he hecho algo, te he hecho a ti".

Después de leerlo hemos puesto en común las reflexiones de cada uno, viendo como todos estamos creados para HACER UN MUNDO  MEJOR, y nos hemos dado cuenta de que podemos hacer muchas cosas para cuidar NUESTRO MUNDO.


UNA GOTA, DOS GOTAS , TRES GOTAS

En 5 años y en varios grupos de primaria hemos leído esta historia:

"Una gota, dos gotas, tres gotas de agua estaban muy contentas allá en el cielo metidas en una hermosa nube. Un día se dijeron:
Nos aburrimos de estar aquí arriba. Ya es hora de que dejemos esta nube. Así podremos hacer algo importante en la tierra.
Dicho y hecho.
La primera gota se asomó desde la nube y descubrió, allá en la tierra, una fuente de la que manaba un chorro de agua cristalina. Entonces se dijo:
¡Qué bonito! Quiero ir a esa fuente y ser igual que el agua. Soy una gota y brillaré con los reflejos del sol.
Así lo hizo. Bajó a la tierra y, lloviendo, se arrojó en el agua de la fuente. Brilló un instante y después se perdió para siempre.
La segunda gota, contemplando con admiración la tierra, se dijo:
Me gustaría bajar a la tierra y hacer algo importante. Es tan insignificante la vida en la nube.
Desde allá arriba vio una gran extensión de agua. Era el inmenso mar.
¡Oh, el mar! Si me zambullo  en él, tendré algo de su inmensidad y grandeza.
 No se lo pensó dos veces. Bajó a la tierra en la primera tormenta que pudo, se acercó al mar, brilló un momento con el sol y después se fundió en la inmensidad del océano. Ya nunca más se supo nada de ella.
La tercera gota, la última, miró la tierra desde la nube pensando:
 Si he de bajar a la tierra, sólo tengo un deseo. Yo no puedo hacer grandes cosas, a fin de cuentas no soy más que una insignificante gota. Pero desde mi pequeñez me gustaría llevar el bien a la tierra.
Fijó la mirada en las hojas de una florecilla que se marchitaba por el calor del sol.
¡Oooohhh! –se dijo- A esa florecilla le daré mi agua.

Aprovechó que caían otras cuatro gotas y bajó toda contenta. Orientó su caída hacia la flor. El sol resecaba sus raíces y moría sin ninguna esperanza. La gota se posó suavemente sobre la florecilla y al instante, al contacto con aquel dulce frescor, revivió. Poco a poco volvió a la vida. Apareció más bonita que antes y empezó a gozar de una nueva primavera."

En infantil hemos hecho este dibujo de la tercera gota que decide dar su vida para salvar a una flor sin importarle nada más.

jueves, 20 de octubre de 2016

El espantapájaros de buen corazón

Cómo estamos en otoño, hemos leído en clase de religión, la historia de este generoso espantapájaros que es capaz de dar su vida por ayudar a los demás:

Un labrador muy avaro, que vivía en un lejano pueblo, era famoso por su avaricia. Ésta era tal que, cuando un pájaro comía un grano de trigo encontrado en el suelo, se ponía tan furioso que se pasaba el día oteando su huerto para que nadie lo tocara.
Tanto pensó en la amenaza de los pájaros que al fin concibió una idea: construir un espantapájaros que le ayudara eficazmente  en el cuidado del huerto.

Con tres cañas hizo los brazos y las piernas, con paja configuró el cuerpo, una calabaza le sirvió de cabeza, dos granos de maíz para los ojos, una fresca zanahoria conformaba su nariz, y una hilera de granos de trigo componía su dentadura.

Cuando el cuerpo del espantapájaros estuvo a punto, le colocó un ropaje poco atractivo y lo hincó en la tierra. Le echó una mirada escrutadora y se percató de que le faltaba un corazón. Cogió el fruto más dulce del peral y se lo colocó en el pecho.

El espantapájaros quedó en el huerto, sometido al movimiento caprichoso del viento. Sin tardar mucho, un gorrión necesitado sobrevolaba muy bajito para buscar trigo en el huerto. El espantapájaros quiso cumplir con su oficio  y trató de ahuyentarlo con sus movimientos, pero el pájaro se colocó en el árbol y dijo:
―¡Qué buen trigo tienes. Dame algo para mis hijos!
―No es posible ―dijo el espantapájaros. Sin embargo, buscó una solución y la encontró: le ofreció sus dientes de trigo.
El gorrión, contento y conmovido, recogió los granos de trigo. El espantapájaros quedó satisfecho de su acción, aunque sin dientes.

A los pocos días, entró en el huerto un nuevo visitante muy interesado. Esta vez se trataba de un conejo. ¡Con qué ojos miró la zanahoria! El espantapájaros quiso cumplir con su deber de ahuyentarlo, pero el conejo, fijando su mirada en él, dijo:
—Quiero una zanahoria: tengo hambre.
El espantapájaros tuvo una corazonada y le ofreció su zanahoria. Luego dio rienda suelta a su alegría y quiso entonar una canción, pero no tenía boca ni nariz para cantarla.

Una mañana apareció el gallo madrugador, lanzando al aire su alegre quiquiriquí. Acto seguido, le dijo:
―Voy a prohibir a la gallina que alimente con sus huevos el estómago y la avaricia del amo, pues él les da poco de comer.
No le pareció bien al espantapájaros la decisión del gallo y le mandó que cogiera sus ojos, formados por granos de maíz.
―Bien ―dijo el gallo, y se fue agradecido.

A la hora del crepúsculo, oyó una voz humana. Era de un trabajador de la finca que había sido despedido por el labrador.
―Ahora soy un vagabundo —le dijo.
―Coge mi vestido, es lo único que puedo ofrecerte.
―¡Oh gracias, espantapájaros!
Ese mismo día, un poco más tarde, oyó  llorar a un niño que buscaba comida para su madre. El dueño de la huerta la había despedido, sin atender a su necesidad.
―Hermano―exclamó el espantapájaros―, te doy mi cabeza, que es una hermosa calabaza.

Al amanecer, el labrador fue al huerto y, cuando vio el estado en que había quedado el espantapájaros, se enfadó tanto que le prendió fuego. Al caer al suelo su corazón de pera, el labrador, riéndose, dijo:
―Esto me lo como yo.
Pero, al morder, experimentó un cambio: su corazón de piedra se convirtió en un corazón de carne.
En adelante, el huerto del labrador se convirtió en un vergel donde todos pudieron vivir felices